Fisioterapia en Golf

En Fisioterápica ponemos a su disposición un FISIOTERAPEUTA EXPERTO ESPECIALIZADO EN GOLF, que le ayudará a recuperarse de sus lesiones mediante una valoración profesional y personalizada, además de asesoramiento para la prevención de las dolencias más frecuentes producidas por el golf reuniendo las características óptimas para una preparación adecuada, indicándole los ejercicios necesarios para proteger especialmente las articulaciones y entrenando la musculatura de mayor relevancia para la columna vertebral en extensión, flexión y rotación, así como la musculatura de las piernas y de los hombros.

En esta extensa valoración, el fisioterapeuta experto en golf compara los componentes de postura, flexibilidad y estabilidad. A partir de ahí se crea un programa individualizado. En el tratamiento especializado se habla de la exploración músculo-esquelética, lo que incluye distintos caminos de atención en el cuerpo.

En numerosas ocasiones, el golf se asume como un deporte libre de lesiones. Pero el golf es un deporte asimétrico y no exento de daño ósteomuscular, que trabaja la musculatura de un hemicuerpo de forma antagónica al otro.

Un jugador habitualmente experimenta lesiones provocadas por la forma repetitiva en la que se acontecen las secuencias del swing. Por ello, las lesiones en la zona lumbar son comunes entre los golfistas. La columna lumbar experimenta fuerzas significativas durante el swing que pueden contribuir a la lesión.

La fisioterapia cobra un rol muy importante en la vida de un golfista. Reducimos el riesgo de lesión de la espalda lumbar mejorando la mecánica del swing y participando en un programa de entrenamiento de la fuerza. Una musculatura entrenada evita molestias, aumenta la resistencia en posturas forzadas como la del putt, desarrolla mayor fuerza en el swing y, por consiguiente, una mayor velocidad de la cabeza del palo.

Muchos golfistas no se dan cuenta de la gran importancia que tienen sus ocupaciones diarias en el desarrollo físico como golfistas. Muchos trabajan delante de un ordenador, o están envueltos en trabajos donde tienen que flexionarse constantemente. Estas actividades diarias predisponen al golfista a malas posturas tanto en el stance como durante el swing.

Otros notan que van perdiendo distancia y que se encuentran muy rígidos. Estas dos variables van juntas de la mano, la mecánica del swing (la técnica) está determinada en parte por la flexibilidad, muchos de los defectos en el swing vienen determinados por una falta de recorrido del movimiento o falta de elasticidad.

A veces no se puede mantener bien el equilibrio sobre una pierna y no hacen una buena transferencia de peso durante el inicio del swing o “takeaway”. La habilidad para mantener tu cuerpo equilibrado en una pierna es primordial para realizar una correcta transferencia de peso durante el swing.

Igualmente importante es la habilidad de mantener una conexión entre los brazos y el cuerpo durante el swing. Los golfistas que tienen mucha movilidad generalmente tienen una mala estabilidad o control de movimiento de sus segmentos corporales.

Algunos jugadores están caracterizados por un movimiento excesivo de sus brazos durante el swing, al final del “backswing” (llevar el palo atrás en el swing) el cual pasa fácilmente de la horizontal e incluso la vara del palo apunta al suelo.

Este patrón de movimiento puede resultar de la incapacidad de “sentir” donde están las escápulas (omóplatos) en relación al tronco. La mejora en el control de las escápulas hará que los brazos no tengan tanta movilidad, evitando la sobrecarga del hombro y mejorará la transferencia de energía generada por el cuerpo e incrementará la velocidad de la cabeza del palo.

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